Para el propietario: selección y contrato
Evaluamos antecedentes del arrendatario, verificamos ingresos y dejamos por escrito el destino del inmueble, el plazo, el reajuste y las condiciones de término. Un contrato claro evita la mayoría de los conflictos y protege tanto al dueño como a quien arrienda.
Garantía y estado de la propiedad
La garantía se acuerda según el tipo de propiedad y el plazo, y se respalda con un acta de entrega detallada: estado de muros, pisos, artefactos y medidores. Esa acta es lo que permite devolver la garantía sin discusiones al final del contrato.
Para el arrendatario: qué revisar antes de firmar
Conviene leer el contrato completo, confirmar quién es el propietario, revisar el estado de las instalaciones y dejar registrado por escrito cualquier desperfecto previo. También hay que revisar si el reglamento del edificio o condominio permite mascotas o actividades específicas.
Administración y seguimiento
Si el propietario no vive en la zona, gestionamos el cobro, el seguimiento de reparaciones y la comunicación con el arrendatario. La idea es que la propiedad funcione sin que el dueño tenga que estar pendiente de cada detalle.